El hotel consta de dos plantas y un claustro porticado, con una decoración muy personal. La iglesia conserva la cúpula y un museo de la maquinaria de la fábrica de harina en su interior, estructurado en varias alturas para poder apreciar la grandeza del conjunto de ingeniería tradicional. Formando parte también de la historia del edificio, el antiguo huerto de los religiosos es ahora un espacio natural donde pasear, disfrutar de la lectura o relajarse. La cafetería, los salones o el Restaurante Kántara, son otras de las zonas comunes que destacan por su colorido, luminosidad y carácter. Desde la terraza de la cafetería se pueden disfrutar de unas espectaculares vistas de Alcántara. Por último, la piscina y los dos parkings completan los servicios de nuestro hotel de cuatro estrellas.
|